La Asociación de Viticultores y Bodegueros de la Serranía de Ronda elige su nuevo logotipo.

El fallo del jurado publicado el día 24 de mayo de 2017 elige como logotipo para representar a la asociación de viticultores y bodegueros de la Serranía de Ronda a la obra presentada por D. Paco Espinar Ruiz, después de haber analizado las 73 propuestas presentadas. El trabajo esta galardonado con un premio de 1.500€ que se hará entrega en la muestra “Ronda Vino a Vino” que tendrá lugar el próximo día 9 de junio en el Centro integral de Vino de Ronda.

CONCURSO DE DISEÑO DE LOGOTIPO DE LA “ASOCIACIÓN DE VITICULTORES Y BODEGUEROS DE LA SERRANÍA DE RONDA”.

Imagen concuso logotipo asocicacion de bodegueros de ronda

La asociación de viticultores y bodegueros de la serranía de Ronda convoca un concurso con motivo de la renovación de la imagen de la Asociación. El concurso está dotado con un único premio de 1500 euros.

Podrán participar todas las personas físicas o jurídicas que lo deseen, sea cual fuere su nacionalidad o lugar de residencia. Cada persona podrá presentar como máximo una propuesta de logotipo, siendo condición indispensable que éste sea original e inédito.

La fecha límite para la presentación de propuestas serán las 18:00 horas del día 25 de abril de 2017.

Las propuestas se presentarán en formato digital vía correo electrónico, a la siguiente dirección: asociacionbodeguerosronda @ gmail.com. Indicando en el asunto del envío la frase “Propuesta Logo Asociación Bodegueros Ronda”.

El resultado del mismo se hará público el día 24 de mayo de 2017. La entrega de premios se realizará el 9 de junio, en el marco de la Muestra de Vinos de Ronda, acto convocado por la Asociación de Bodegueros y Viticultores de la Serranía de Ronda en el Centro Integral del Vino en Ronda.

Bases del Concurso Aquí

Enoturismo. Una oprtunidad para el desarrollo local; Ronda (del 6 al 10 de julio)

Noticia:

En los últimos años, el enoturismo ha adquirido una extraordinaria importancia, constituyendo una oportunidad para la puesta en valor del patrimonio y el desarrollo local, vinculado a la evolución del sector vitivinícola y turístico. Del mismo modo está generando una vía complementaria de creación de empleo y riqueza en las zonas rurales que favorece el conocimiento de la cultura del vino, posibilitando la complementariedad económica de las regiones vitivinícolas. En el caso de España, son más de 1,5 millones de personas las que visitan las diferentes rutas certificadas del vino de España.

enoturismo

Historia de los vinos de Ronda

Liquido elemento que a lo largo de su dilatada historia ha adoptado múltiples funciones: ceremonial, simbólica, religiosa, complemento alimenticio, medicamento antiséptico, etc. Son varias las referencias arqueológicas y documentales que aseveran la larga tradición de Ronda como tierra de vides y vinos. Desde las primeras vinculadas a la numismática de la ciudad ibero romana de Acinipo (47- 44 a.C.), en el que se constata el tópico del racimo de uva en las acuñaciones monetales, lo que sin duda demuestra  la importancia de la vid en la base económica de estas comunidades, hasta la existencia de restos de ánforas que tipologicamente se vinculan al vino o el propio topónimo de la ciudad. (Nieto, Castaño y Padial. 2007).

Sin duda, es la cultura clásica griega y romana la que revaloriza el mundo del vino. Este es una constante en la cultura mediterránea, desde  la obra de Homero titulada “La Odisea“, en la que describe los vinos griegos o el propio Platón, que escribió sobre los gratificantes efectos del vino, pasando por el romano Horacio, en el que el vino es recurrente en su obra poética o hasta los verdaderos tratados de agricultura antigua. En este sentido, Plinio El Viejo, en su Historia Natural dedica a la viticultura y el vino su libro XIV o el gaditano Lucio Iunio Moderato Columela, agrimensor del cambio de era, dedica en su tratado de agricultura, cuatro libros (IV, V, XII y sumario del libro de los árboles),  para hablar sobre variedades de la vid, el cultivo de la viña, los trabajos en el viñedo, la vendimia y los cuidados del vino, entre otros aspectos (Edición Holgado. 1988).

Este saber hacer,  lo recoge con posterioridad la Iglesia, quien contribuyó al desarrollo de la viticultura, no sólo a través de la conservación y la transmisión de métodos de cultivo, heredados de la antigüedad romana, sino también aumentando su prestigio al colocar  la vid en la cúspide de la jerarquía de los símbolos. No podemos olvidar que Jesús dijo: “Yo soy la vid.” y la archiconocida sentencia de la última cena: “Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi sangre…”. En nuestro caso, refiriéndonos al papel de la iglesia en el ámbito del vino, existe constancia, en la Ermita Rupestre Mozárabe de la “Virgen de la Cabeza” (VIII-X D.c.), de un pequeño lagar para la elaboración de vino.

Pero quizás más desconocida y a la vez interesante, sea la alabanza al vino por el mundo árabe. Curiosamente el dios Baco y el vino fueron los temas principales de la poesía árabe clásica, que llevó hasta su máximo esplendor una corriente poética iniciada en la Arabia preislámica. En este periodo, el vino es objeto y símbolo de vida y amor. Dicha poesía supuso un serio desafío a la incipiente religión islámica. “Si muero enterradme con vino para que sus raíces puedan calmar la sed de mis huesos” imploraba el poeta Abu Mihjan Al-Thagafi. En este sentido, también el califa Al- Walid Ibn Yazid exclama desafiando “Dadme vino, pues bien se que el infierno no existe”. También destacar al poeta árabe Abu Nunas, autor de un libro de poemas sobre el vino titulado Khamriyyat.

Del mismo modo, en el siglo XIII el almeriense Ibn Luyun, en su tratado de agricultura dedica varios capítulos a la cava y limpieza de las viñas, al acodo de las vides, la poda, los injertos y el modo de prensar las uvas. (Eguaras. 1988).

Pero, si existe una referencia clara sobre la importancia de la vid y del  vino en nuestro territorio, esta es la que nos proporciona las Ordenanzas  Municipales de la Ciudad de Ronda y su jurisdicción, mandadas pregonar por orden del Rey D. Felipe, en la Plaza de Viva Rambla de la Ciudad de Granada en el año 1.568. En el titulo XVII de las citadas ordenanzas, el Cabildo declara que: “sean pago de viñas y olivares para que se les eche cotos todas las heredades que haya en el Prado Viejo, el Real, Sijuela, Brosquelin, las viñas que están bajo la heredad del Licenciado Escalante, Puerto de las Muelas, Viñas del Mercadillo, hasta las que están cerca del Cortijo de Pedro Caballero, la de los Morales, Fuente de la Zarza, Camino de Arriate, las de la Casa de Zamora, las del Carril y de las Lombardas, Cerro del Águila, Camino de Málaga, hasta volver al Mercadillo…”, demostrándose, una vez más, la importancia del viñedo en la base económica de la ciudad de Ronda y su territorio circundante (Ruiz.Povedano 2004).

Así mismo, se ordena y manda que: “ninguna persona entre en heredad ajena a coger uva, ni rama, ni zepa, ni rodrigones, ni sarmiento, ni sacar planta sin licencia del dueño de la heredad”.

Del mismo modo, se regulan los jornales de los cortadores de uva, acarreadores y pisadores (Titulo XXXII), así como la prohibición de introducir en la ciudad vino de fuera del termino y jurisdicción de Ronda (Titulo XXVIII), salvo cuando existiera falta de vino en la ciudad, caso este en el que el Cabildo de la ciudad podrá dar licencia para que entre vino de fuera de su jurisdicción. Sin duda, una actitud proteccionista  desde la administración pública para con los vinos de Ronda, que confirma la importancia económica del vino.

Así mismo, se rompe con el tópico de la exclusividad del vino blanco en la zona, cuando las ordenanzas regulan que:”ningún tabernero o bodegonero pueda tener dos vinos en su taberna vendiendo que sean ambos blancos o ambos tintos, pero permitimos que pueda vender un vino blanco y otro tinto en su taberna, so pena que el que vendiere dos vinos ambos blancos o ambos tintos pague 300 maravedíes”.

Dicha proyección de la vid también se documenta en el XVIII y principios del siglo XIX, sobre todo en el área del Barrio de San Francisco. Será a fines del siglo XIX cuando  la filoxera  (Dactylosphera Vitifoliae), enfermedad provocada por un insecto,  ataque las raíces de la vid y de nuestra memoria, provocando la muerte de muchos de nuestros viñedos y consigo la merma en un saber hacer tradicional y de una cultura vitivinícola milenaria.  A pesar de todo, en el siglo XX, se mantiene la cultura del mosto en la Serranía y en particular en el valle del Genal e iniciativas empresariales en Ronda Ciudad, como las auspiciadas por la Familia Pérez Sánchez y la familia Pérez Urruti. Los primeros produciendo vinos blancos de mesa, vinos finos “El tormentilla “ conocido popularmente amen de envasados de tinto. En el caso de la Empresa Pérez Urruti, elaboraban un vino solera “Cumbre” muy afamado y el vino fino PUSA. De nuevo, en las postrimerías del S. XX, dos empresarios D. Alfonso de Hohenlohe y D. Federico Schatz emprenden la aventura de la producción de vino tinto y recolocan en la memoria colectiva la cultura del vino.

Pero todo no estaba escrito, el siglo XXI, marca un  punto de inflexión, gracias  a  nuevos vitivinicultores locales y foráneos, que han apostado decididamente por este territorio. Comenzamos a recuperar la memoria, recordándonos y demostrándonos con su buen hacer, que Ronda es tierra de vinos. El vino en esta comarca tiene una larga historia y cada una de las botellas de vino de Ronda, con clave de paciencia, puede tener la suya, ayudándonos a escribir la historia contemporánea de los vinos de Ronda con letras de oro.